lunes, 17 de noviembre de 2008

discontinuidad


Durante casi 9 meses la chica bronceada de gran sonrisa se cruzó exactamente a las 8:11 am en algún lugar de Lima, con el joven gris de mirada al suelo.
Ambos cerraban las puertas de sus casas hacia las 7:59 para dirigirse al paradero.
Hacia las 8:03 caminaban a la esquina de sus casas mientras armaban en sus cabezas el clip para el soundtrack de su día (inevitablemente auspiciado por iPod) separados por un abismo cultural y emocional. Luego repentinamente uno divisaba al otro.
Entre las 8:14 y las 8:20 cada uno tomaba su respectiva combi. Con suerte encontraban un asiento, sino viajaban algún trecho apoyados en el más infecto pasamos de ocasión, mientras cada uno repasaba lo que fugazmente registró del otro.
Cuando llegaban a sus destinos, ambos por separado escribían su día.
Mientras ella percibía que aquella atmósfera le dibujaba un día feliz, él confirmaba que a Lima le va cualquier balada triste.


( 8:23 am -Qué bueno que hoy salió un poco de sol! - ella)

( 8:25 am- Lima es una ciudad shoegazing...- él)



Para él, cruzarse todos los días con aquella chica bronceada de gran sonrisa a la misma hora representaba exponerse a un particular brillo que le dejaba cierto temblor interno. No se atrevía a mirarla. Para ella, cruzarse con el chico gris de mirada al suelo todos los días a la misma hora era preguntarse si era emo, heavy metal, punk o darkie. Aquel patrón sin embargo, formaba parte del paisaje rutinario elemental en cada uno, añadiéndoles el pulso necesario para que él se acomode el mechón oscuro de cabello que cubría su ojo izquierdo y ella apurara el paso para alcanzar a verlo, buscando entender el por qué de tanto gris. Luego cada uno llegaba a su destino y escribían sus días sabiendo que en aproximadamente 24 horas, a las 8:11 am., sus paisajes serían el mismo otra vez.
Y así, pasaron de la costumbre de miradas esquivas, a la expectativa y la sonrisa. Ansiosos e intrigados, pero siempre sin hablar. Concluyeron en sus mundos que aquel encuentro era algo así como el beso de la mañana, el primer café de la oficina y la mejor manera de olvidar lo jodido que es vivir en Lima y viajar en combi, un sencillo instante especial que coloreaba el momento haciéndolos despertar con una idea nueva en la cabeza, colgados en aquel programa teatral, en ese gag de aire romántico y juvenil bellamente empaquetado en la ciudad menos indicada del mundo.


Hasta que un día, ella compró un carro.


...

22 comentarios:

El Rojo dijo...

Qué final tan triste! :(

Hija de su madrecita dijo...

me tocó empezar por el final...pero igual me pareció triste

Blackberry dijo...

Oh!
Me ha encantado!
Pero tiene final triste!
Me ha recordado al videoclip de una cancion de Daniel Powter, Bad Day, aunque la historia no es la misma, tambien es de encuentros matinales:)

Encantada de conocerte,
bienvenido a mi blog (proyecto, que voy poco a poco:)

Blackberry dijo...

http://es.youtube.com/watch?v=j7g6LenMQ5E

;*)

peregrino dijo...

Y lo invitó a pasear con ella... no se, por que tiene que terminar mal, inventa, engáñanos y deja que termine bien.

Nos leemos.

Elmo Nofeo dijo...

El dinero tiene esa propiedad de separa lo que no debe separar y unir lo que no debe estar unido.

Me sonó al título de una telenovela "Hasta que la plata nos separe".

dmoOn dijo...

Me invento un final feliz, pues me quedo chiquita la historia =]
So sweet!

no decir dijo...

es que a veces hay que saber hablar

y mira quién lo dice,

saludos,

no decir

Maria Pia dijo...

me pasó algo muy parecido.. es mas, a veces dejaba de ir en carro para cruzármelo camino al paradero y compartir la combi. Un dia me crucé con mi empleada, que estaba llegando a la casa, y nos presentó.

Mu.- dijo...

ME pasa cuando dejo de ver a una persona y luego de un tiempo percibo su ausencia... nunca hubiera pensado que fue porque compró un carro, mi mente suele ser más fatalista :S

iziar leugers dijo...

acabas de hacer que me de cuenta de que les he agarrado cariño a mis compañeros del tren de las ocho. mañana les meto letra.

en las nubes dijo...

que pena, pensaba que acabarían comprandose un movolumen xD

bonito relato, a quien no le ha pasado que un amirada le diera sentido a su día...

besos!

plantita burocracia dijo...

Es gracioso estos días he estado pensando en el soundtrack de mi vida y me he dado cuenta que probablemente los Beatles copen todo ese disco xD!

MaRuLaNdIa dijo...

tremendo fin quede ohhhhh

Roz dijo...

Que aburridas son las mañanas, yo aun no encuentro la distracción.
Solo grito.

Moritz el Viajero dijo...

Me parecio triste el final.
Hay que alegrarlo.

La Chica De Pelo Marrón dijo...

Muy cierto ese final, la vida tiene que dar vueltas.

AAN dijo...

¿Compró un carro????????? Pobre muchachito gris...

* Andaba perdida. Me gusta tu blancura, aunque hayamos perdido algo en común... Besito!

mari dijo...

vamos en bici?

Daphne dijo...

la cagó... me cagó... nos cagó... lo cagó... disculpen la cagada

Serendipity dijo...

Se me partió el alma, pobre chico de mirada al suelo. Pero seguro que él a su manera lo disfrutó mientras duró.

Besos,

Joel dijo...

el que es un chico shoegazing shoes=zapatos por eso mira el suelo ojala me suceda una cosa parecida aproposito quiza te guste mi blog de videos shoegaze saludos amigo que xvre escribes ;)