miércoles, 14 de mayo de 2008

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y cuando la fiesta iba en lo mejor se le ocurrió ponerse de pie, vociferar un discurso y brindar por nuestras almas vendidas, por todo lo que nos hacen creer que necesitamos y que en verdad no nos hace falta. Porque creémos, dormimos y nos revolcamos con el enemigo.
Él mismo no era un revolucionario, pero un halo de lucidez lo estaba matando en plena era del Ipod, con fondo de Hercules & Love Affaire.
Se hizo a su alrededor un círculo de gélidas miradas por su alcoholizado performance, que claro, la burguesa y encantadora concurrencia encontró muy arty.
Mientras su discurso se mezclaba con el humo, se fue desprendiendo de todo lo que llevaba encima, llorando desconsolado.
Vomitó.
Alguien entre el público, en un alarde de generosa conexión, arrojó una moneda a sus pies.
Luego la fiesta se puso mejor aún.

6 comentarios:

Mu dijo...

mi centavito está en el piso

Lena dijo...

Wow!

Ácido y certero!

Me dejó sonrisa helada en los labios!

Un beso

El extraño desconocido dijo...

Muy bueno tu blog, me ha gustado cómo escribes.
Saludos desde Alemania.

juanita* dijo...

Pero para que fue tu personaje a esa fiesta...?

Se hubiera ido, para que amargarse...

Estaremos en la era del ipod pero aun existen muchas personas con cable a tierra y con un sano balance entre la tecnologia y la humanidad. Que se junte con esas personas y no con esos loosers de fiestas irrelevantes!!

Milagros Sánchez dijo...

Hola de nuevo!
Gracias por tus impresiones sobre mi novela. La verdad que no tengo demasiado tiempo para concentrarme y actualizar tan rápido como quisiera esos capítulos, porque de hecho los voy creando poco a poco, pero no te preocupes que la novela continuará y además va para largo.

Sobre tu entrada me ha gustado tu ironía sobre esta era tecnológica y sus gentes.
Besos multicolores.

peregrino dijo...

No me invitan a esas fiesta, lo que me pierdo Carajo!.

Nos leemos.