
T. me convence de lanzar un
joint y ponerle fin a mi exclusivo momento de botellas y copas . Tiene un lindo departamento en Chorrillos y el mar de Grau se ve más pacífico que nunca enmarcado en su ventana de bordes naranjas pintados a mano. T. saca una mala copia de
A Bout De Souffle de
Godard mientras J. su novio, mi mejor amigo, prepara algo en la cocina. Tres noches antes ella y yo bebíamos en silencio cerca al Puente de los Suspiros, suspirando por las rupturas con nuestros respectivos, ya que además de perderlos, nos separaba como grupo.
Bebimos lo suficiente como para tener que conocernos otra vez. Aquella vez la conocí mejor que nunca.
T. bebe y sonríe conmigo distinto que cuando está con J. Esa noche no quise sentir las señales que me envió bajo y sobre la mesa, hasta que abrazados y tambaleantes rumbo al lindo depa chorrillano me preguntó en su puerta si no quería quedarme a dormir. Su
roommate, una morena actriz de teatro que además eventualmente hacía de clown, no estaba en casa y J. existía fuera de su corazón tras un diluvio de lágrimas y otro huayco de palabras gruesas -
eso si, para ti no tengo ni cama ni pijama - fue la frase que me empujó a su colchón subrayando que J. era llanto del pasado.
De los suspiros pasamos a los alaridos y el mar de Grau no fue tan pacífico esa madrugada.
Cuando desperté, la actriz y eventual clown me estaba mirando. Me echó del lindo departamento chorrillano acusándome de traición a J., hipocresía con mi ex pareja y abusador de T. en su indefenso estado. Le dije que como actriz era mejor payaso, me puse el calzoncillo al revés y me fui sin mañanero ni desayuno .
A medida que pasaron las horas y me encontraba con los trozos perdidos de la madrugada me quedaron tres ideas en la cabeza : 1.T. era una extraordinaria amante que olvidaba con facilidad, 2. nunca amé a mi ex y 3. yo era el peor amigo del mundo.
Tres días más tarde J. se reconciliaba con T. y me llamaba emocionado para
agradecerme los consejos que le di a ella cuando salimos, que le hice darse cuenta de cuánto lo amaba, qué salir conmigo fue lo mejor que pudo hacer para reflexionar, así qué
gracias amigo, porque sólo un amigo como tú, un
amigo de verdad consigue hacer lo que yo hice, así que me esperan en el lindo depa chorrillano frente al mar de Grau a almorzar,
que yo, mi amigo, cocinaré para ti.T. me pone un
joint en la boca y lo enciende. Le doy una larga calada y no siento nada.
Toso demasiado y mis pulmones se expanden. J. y T. fuman, ríen, se besan. Yo no siento nada. Ponen la película de Godard cubriendo la ventana con una gran mandala India, dejando que pequeños halos de luz corten la escena mientras siento como si dos manos tiraran de mis ojos achinándome. Me repito
no siento nada. Aparece un primer plano de Belmondo y no puedo parar de reír. En un respiro pienso que sobre esa cama en la que estamos echados hoy los tres T. y yo tiramos borrachos hace muy poco, cacherío que marcaría su retorno a los brazos de J., y mientras Belmondo sale más con esa cara de galán tonto intento decirles que esa es la cara más graciosa que he visto en mi vida, hasta que al voltear los descubro pegados por la jeta como dos pescados.
Los dejé solos y me fui
stone a mirar el mar, escuchando en mi cabeza la risa burlona de la actriz-clown que me pegaba la nariz roja de un solo golpe.
Saqué mi libreta y anoté "
a veces ser honesto es una excentricidad".
Luego me fui a comer como nunca en mi vida.
...