Mostrando las entradas con la etiqueta Lima. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Lima. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de abril de 2009

privado


Mi mirada se ve distinta. Siento los ojos furiosos y por instantes no me reconozco en el espejo. Dentro, todo parece sonar en mono. Entran dos tipos aceitosos con pinta de contadores dejando pasar con ellos los compases de una balada-metal ochentera. Ebrios comentan sobre el culo de una bailaria. Otra se contonea sobre una sucia barra bajo una raquítica luz. Los tipos jalan y cuentan sus billetes planeando disfrutar entre ambos algo parecido a una mujer, que según dicen, lo hará con los dos si comparten su coca. Me mojo la cara tratando de quitarme las náuseas y registrando con dificultad lo que pasa dentro del baño. Huele fuerte a orines. Alguien vomita. Un tipo cayéndose entra con una mujer mayor de maquillaje corrido. Mientras ella le frota la bragueta con una mano, con la otra lo bolsiquea a su antojo. Me guiña un ojo. Yo no vi nada. La voz en los parlantes anuncia que en breve una tal Sheila subirá al escenario.
Son las 3:43 de la madrugada y estoy borracho en el peor night club de Lima.

Por un momento ya no siento lo malo que es el whisky. Todo ese ambiente puteril infectado de necesidad y pobreza rebrota mágicamente en siniestra alegría cuando al pasar los minutos las tristes putas intentan sacar lo que sea. Bailan, ríen, te agarran las pelotas, el culo y te ofrecen las más decadentes y sublimes faenas.
Estoy recostado sobre la barra y Mila, mi acompañante improvisada, desiste de venderme su cuerpo para advertir que estoy muy mareado. La veo como si yo fuera un mosca; multiplicada y en tornasol. Tiene las rodillas ásperas. Alguien le grita algo desde un lado refiriéndose a mi pero ella las calla. Creo que nota que algo o alguien me llevó hasta ahí. Finalmente me desea suerte y se va, no sin antes advertir a las demás que de mi no sacaran nada. Los tipos golpean las mesas. Saco de mis bolsillos billetes arrugados hechos bolitas. Suelo tenerlos así cuando me pierdo en la noche. Pido más whisky malo y siento un zapato de tacón que desde arriba de la barra se apoya en mi hombro. Uñas rojas descarcaradas y una mano que levanta mi barbilla. Total eclipse of the heart. Me aplauden no sé por qué. Otra vez la visión de mosca.
Hay una cortina que separa el ambiente de una escalera. Pregunto al mozo a dónde me llevan. Al privado señor, 40 soles por canción y la hembrita le baila encima, ya uté le pregunta si puede tocar pe. Quiero mi privado. Saco cuatro bolitas de papel moneda y busco lo que mis ojos de mosca me permitan identificar entre el humo y la poca luz como algo parecido a un ángel de concreto. Veo una chica de pechos sentada sobre un mueble rojo grasiento. Saco un ticket y me acerco a ella reclamando mi canción a cambio de aquel rectángulo de papel sucio numerado. Ella se para de mala gana. Es diminuta y menuda. Tira de su blusa corta cubriendo una particular panza que parece tener estrías. Vamos, dice seca en mi oído. Creo que Madonna canta material girl. Abre la cortina y me encuentro siguiendo sus caderas en una escalera demasiado empinada. Encuentro arriba una fila de privados. Papel higiénico usado por el suelo, risas, olor a pescado.
Siéntate, ya sabes que es lo que dure la canción. Suena una vieja balada de Steve Perry y ella se mueve como en piloto automático. Cómo te llamas? pregunto. Olenka me dice. Su piel parece amarillenta, pero conserva cierta gracia. Quizás no, pero no me importa, ya tengo mi privado. No me mira. No sé qué hacer, así que simplemente la contemplo. Me fijo en sus pechos como una atractiva razón para estar ahí. Pregunto nerviosamente si puedo tocar. Despacito me dice, por favor, despacito. Llevo mis manos hacia aquellos redondos pechos y presiono. Escucho en la oscuridad una especie de lamento en su voz y algo húmedo me cae sobre los ojos. Olenka, qué pasó, qué es esto? le digo extrañado pero sin enojo.
- Leche materna- me dice fríamente - y ya se terminó tu canción...


Cuando salí de ahí había sol, no estaba tan borracho y tenía muchas historias registradas, pero sólo puedo compartir esta.
Las otras, son privadas.


...

miércoles, 26 de noviembre de 2008

solos en la red


La primera vez que Mc entró a una sala de chat usó el nick Jamiroquai.
Eran tiempos nuevos para él; descubría a través del chat no sólo lo que era el ciberespacio, sino además una nueva forma de ligar.
No entendía qué era navegar, tampoco e-mail, menos web sites. Mc sólo quería entrar a una sala de chat convertido en Jamiroquai, conocer alguna chica y ligar. Corría el cincuenta por ciento de los 90's y todavía había mucho por recorrer.

Una vez, tras fallidos intentos por contactar con alguien interesante, Mc (o Jamiroquai) logró pescar una conversación interesante con Brnda_19.
A ella le pareció divertido el nickname. Le recordaba la consigna del reciente Travelling Without Moving, tan dance, tan preciso para conocernos, tan Virtual Insanity, tan caótico y tú tan interesante y anónimo. Sabes Jamiro, soy una hacker, una skater, la calle es mi lienzo y las tarjetas de crédito de otros mis propias tarjetas. Soy virtual en un mundo real.
Hacker? si, claro. Hacker. Vamos a conocernos.
Así Jamiroquai llegó a aquella cita vestido de Mc y Brnda_19, de Brenda.
A primera vista ella parecía sacada de un relato ciberpunk de William Wibson en plenos 90's ; despeinada pero sexy, maquillaje salvaje, look de skater, mochilla con pintura en spray, zapatillas Nike, ropa colorida, pose atrevida, sensual y violenta. Podría ser una replicante con tetas, ojos verdes y hermosa sonrisa, pero cierta malicia en su mirada la hacía puramente humana.
A Mc la cita le parecía más que excitante. La llevó al Hotel Bolívar a tomar pisco sour Catedral y a hablar de la vida en internet. Cuando Brenda le preguntó si tenía Hotmail (nombre que a Mc le pareció algo referido a una línea caliente pero por correo) él dijo que no. No? Cómo que no?...no te das cuenta que sin un correo en internet estás solo en el mundo? No, no me doy cuenta, para mi todo esto es realmente nuevo y Brenda le clavaba esos ojazos verdes adornados con el pisco mientras le contaba cómo consiguió unos Rollerblade Women's In-Line Skate con la American Express de un incauto limeño desconocido, una tarde sin salir de una cabina. Bebieron, conectaron, caminaron por los pasillos desolados del Hotel y se besaron cada tres pasos. Dos horas después, cuando Mc la tuvo en sus brazos, se quedó colgado de un código de barras que tenía tatuado al lado izquierdo debajo de su ombligo con la frase Made in Perú.
Brenda le dio una noche intensa de sexo punto com.
De vuelta a casa, ella se quitó la ropa dentro del auto en marcha, sentándose de piernas abiertas sobre él mientras Fionna Apple cantaba en stereo I've been a bad, bad girl / I've been careless with a delicate man / and it's a sad, sad world / When a girl will break a boy just because she can...
Cuando llegaron a su departamento, le dijo antes de bajar - creo que me gusta que estés solo en el mundo. Quizás seas de los pocos que no tienen el amor contaminado con un virus de internet - besó sus dedos, se acomodó la ropa y la mochilla llena de pintura en spray.

Luego de eso Mc no volvió al canal de chat donde la conoció. Tampoco la volvió a llamar. Había conseguido la aventura que tanto buscaba, pero estaba infectado con un virus de internet; no sintió nada especial por ella.
La última vez que la vió fue en una rave en la playa un año y ocho meses después. Estaba cambiada, marchita, con la mirada perdida y con poco peso. Cuando ella lo vió no lo reconoció. Mc se acercó bailando y le dijo al oído - hey, ya no estoy solo en el mundo, tengo una cuenta en hotmail!.
Ella lo miró extrañada y balbuceó - ...tienes agua? he tomado muchas pastillas. Dio media vuelta y se fue tropezando.
Estaba muy transpirada.

...

lunes, 17 de noviembre de 2008

discontinuidad


Durante casi 9 meses la chica bronceada de gran sonrisa se cruzó exactamente a las 8:11 am en algún lugar de Lima, con el joven gris de mirada al suelo.
Ambos cerraban las puertas de sus casas hacia las 7:59 para dirigirse al paradero.
Hacia las 8:03 caminaban a la esquina de sus casas mientras armaban en sus cabezas el clip para el soundtrack de su día (inevitablemente auspiciado por iPod) separados por un abismo cultural y emocional. Luego repentinamente uno divisaba al otro.
Entre las 8:14 y las 8:20 cada uno tomaba su respectiva combi. Con suerte encontraban un asiento, sino viajaban algún trecho apoyados en el más infecto pasamos de ocasión, mientras cada uno repasaba lo que fugazmente registró del otro.
Cuando llegaban a sus destinos, ambos por separado escribían su día.
Mientras ella percibía que aquella atmósfera le dibujaba un día feliz, él confirmaba que a Lima le va cualquier balada triste.


( 8:23 am -Qué bueno que hoy salió un poco de sol! - ella)

( 8:25 am- Lima es una ciudad shoegazing...- él)



Para él, cruzarse todos los días con aquella chica bronceada de gran sonrisa a la misma hora representaba exponerse a un particular brillo que le dejaba cierto temblor interno. No se atrevía a mirarla. Para ella, cruzarse con el chico gris de mirada al suelo todos los días a la misma hora era preguntarse si era emo, heavy metal, punk o darkie. Aquel patrón sin embargo, formaba parte del paisaje rutinario elemental en cada uno, añadiéndoles el pulso necesario para que él se acomode el mechón oscuro de cabello que cubría su ojo izquierdo y ella apurara el paso para alcanzar a verlo, buscando entender el por qué de tanto gris. Luego cada uno llegaba a su destino y escribían sus días sabiendo que en aproximadamente 24 horas, a las 8:11 am., sus paisajes serían el mismo otra vez.
Y así, pasaron de la costumbre de miradas esquivas, a la expectativa y la sonrisa. Ansiosos e intrigados, pero siempre sin hablar. Concluyeron en sus mundos que aquel encuentro era algo así como el beso de la mañana, el primer café de la oficina y la mejor manera de olvidar lo jodido que es vivir en Lima y viajar en combi, un sencillo instante especial que coloreaba el momento haciéndolos despertar con una idea nueva en la cabeza, colgados en aquel programa teatral, en ese gag de aire romántico y juvenil bellamente empaquetado en la ciudad menos indicada del mundo.


Hasta que un día, ella compró un carro.


...

jueves, 9 de octubre de 2008

Lima poco probable



Imposible en Lima
registrar un compás
pseudo primaveral
Imposible

Imposible que el dorado
la alegría de las pieles
la viva luz
Imposible que respire
es imposible

Como en las cajas de autoservicios
es espacio sin sonrisa
este imposible techo
cuya vida nos aplasta
9 meses al año

Esa si es una verdad
violentamente
posible

...

Hoy camino al trabajo me topé con un diminuto y poco agraciado Tico que iba delante mío.
Un inmenso sticker pegado a su carrocería rezaba : De grande quiero ser Volvo.

Afortunadamente los estímulos están en todas partes.

...

domingo, 20 de julio de 2008

crónica sabatina



Sábado sin resaca.
Inquietante sol en Lima que me pone el alma epiléptica de felicidad.
Jamón, pan y cerveza como nos gusta en el Bar Queirolo. En Galerias Brasil me apropié del cd 2 del In Rainbows de Radiohead, de un concierto de mis amados The Arcade Fire en París y un morral militar precioso. Subida a Lima: Feria Garrapata en Quilca. Compramos fanzines, prendedores, una hermosa libreta de notas con tapa de madera con dibujos para ti y un hombrecito de trapo que parece un geek rojo y enfurecido que ahora me mira desde el librero. Ambos ya nos comenzamos a llevar muy bien.
Polvos Azules a cambiar tus chancletas All Star para que conozcan Montañita.
Bajamos a Miraflores insultando al tráfico. Vimos pasar la Marcha por la Paz tomando Bubble Tea antes de acabar tatuándonos una vez más las estrellas que tanto nos gustan (me divierte cuando dices que somos unos pielpintada).
Cine de noche. Mucho humo y risas. Ardor en la piel.
Te miro con mis ojos puliditos.


Oye, qué bonita que estás.

...

viernes, 20 de junio de 2008

a Lima Invernal (*)



Amanece. Sublime espectáculo.


La noche se destiñe, no soy el mismo.


Hipnotizado como quien mira un accidente en la vía expresa, me pego al cielo. A mis pasos el suelo se vuelve un loop que mezcla humedad, aire frío e historia.


Es Lima invernal, cantando entre sus millones de voces infancia, primer juego, castigo, líbido y trago amargo. Regresa con su aliento gélido, tocando dentro, haciendo que todo tenga la melancolía de una versión chola de "Wonder Years", que en mí suma al matiz un aire ochentero, de viejo cassette grabado, de eterna cola en entidad pública, de primer gobierno de García y claro, también de chape en quinta oscura, de primeros manoseos, de tirada de pera en el cole, de borrachera de principiante. De primer amor, entre millones de voces.


Lima invernal tiene cuerpo. Casi puedes tocarla. Te abraza, te invade y se expresa. Su arte interviene calles y vidas, grafiteando orgánicamente a punta de polvo y llovizna intermitente paredes y personas por igual; huellas en la acera, huellas en el alma y en nuestros semblantes, esa tan peruana introspección que nos hace encantadoramente taciturnos.


Mi Lima invernal me quita el calor y me lo devuelve en otra piel.

Resucita a mi artista y estimula mi razón. Es la estación del alma en una ciudad de almas. Es la estación donde todo se siente más. Como la droga sensibilizadora más potente del planeta, afectando a la gente más vulnerable del mundo, en el lugar más indicado del universo.


Es la estación íntima de una Ciudad íntima, ideal para el tacto, la copa larga, las aventuras inolvidables, para esa verdad que solo aterriza plácidamente cuando es invitada por la reflexión. Es quien devuelve la magia de un halo de luz filtrándose románticamente bajo las sábanas y con risas traviesas buscando calor. Es el la ley que hace más permisible el abrazo, el apachurre, el mordisqueo de una fría nariz. Es quien hace doblemente útil y deliciosa la cópula. Es quien hace que las palabras abriguen en ciertos casos y calienten en otros.



Amaneció . El cielo me devuelve su ambigua y fría faz.


Tras la hora mágica, soy el mismo otra vez; un accesorio vivo en la muestra itinerante de mi Lima invernal.


.

(*) a pedido del amigo Peregrino

...


miércoles, 11 de junio de 2008

techo


Desperté.
Cuando miré hacia arriba me dije - aaaah no. En este momento agarras unos paños y limpias ese techo que está hecho un asco!!

Luego volví a despertar y contemplé ese techo gris que nos cubre tanto tiempo, pensando cuántos paños se necesitarían para dejarlo bien limpio y brillante.

Bueno, pero estuvo bonito.

...

jueves, 15 de mayo de 2008

Brrrrrr... Vol. II


Quizás lo único que le encuentro de positivo a mis inviernos, es que me escucho un poco más
y eso, créanme es bastante.
Ustedes me entienden.

Pienso : acaso el calor primario que buscamos cuando los días grises se posan sobre nuestras cabezas, es el calor interno?

Luego existo : en definitiva, en invierno me junto un poco más con el otro Miguel.

lunes, 12 de mayo de 2008

Brrrrrrr...


Curioso cómo una ciudad tan húmeda puede ser tan poco sexy la mayor parte del tiempo.
Por casi 9 largos meses Lima logra que la gente adquiera un tono de piel comatoso y mortecino. Todo se ve de pronto muy oscuro y sucio.
Las tristes expresiones de sus abatidos ciudadanos se acetúan. En los paraderos, en las colas de los bancos, en las cajas de los autoservicios. Hasta las parejas buscando una banca seca lucen apagadas y taciturnas. Todo suena muy Belle & Sebastian. Las cosas que duelen, duelen más. Y para quienes les gusta, suele haber más poesía, más melancolía, más me muero de amor.
Lima no es gris. Sería demasiado romántico definirla así. Lima es ploma, como aquel uniforme escolar que solíamos vestir en cada invierno, lo cual hacía de ir a estudiar la actividad más gótica y depresiva del mundo. Así como lo sigue siendo cada húmeda mañana. Como para llevar litio en la lonchera.
Chicos, a sufrir. Chicas a llorar. Es otro invierno en Lima.
Los Emos pueden estar felices.
Yo no.

jueves, 15 de noviembre de 2007

alfombra coja


Cada mañana las calles en la ciudad se convierten en la alfombra roja hacia el gran espectáculo de la vida día a día. Intrusos y extraños se comunican con fugaces y gélidos flashes de miradas. Se señalan, comentan cosas a sus espaldas o simplemente premian su paso taciturno con una divina indiferencia. Ese gran escenario gris alberga tugurizadas emociones que transitan ya sea en forma de ejecutivo maquiavélico, comerciante sin futuro, madre divorciada, colegial prometedor, amante insatisfecha, héroe de la clase trabajadora o futuros dictadores. Son estuches de almas con mirada y corazón. Estrellas que cayeron a la tierra para trabajar. Constructores de futuros inciertos, vidas perfectas en casas color arcoiris e hijos del no-futuro. Empaques luciendo marcas caras de vestir o prendas heredadas sin medida. Uniformes oficiales del desamparo, con look coraza y color esperanza.
Anónimos en un mundo de anónimos.
Famosos en un mundo de anónimos.
Famosos que matan por fama.
Fama traicionera y sin moral.

Deidades revoltosas e indefensas . El show de la vida ordinaria de los hijos de un dios menor . Y de los hijos que pueden comprarse un dios.

Ese dios, se llama tiempo.
Y siempre se queda con todo.

miércoles, 25 de julio de 2007

Tomando la Ciudad




Revisamos por última vez la lista de razones que justificaban nuestra decisión:


Ausencia de cielo azul, abundancia de grises, carencia de verdes, fobia policial.

Amores atrapados entre el tràfico. Preferencia popular por el romance edición pirata. Superpoblaciòn de miradas esquivas. Peste comercial.

Toque de queda a los sueños. Invasión frívola . Destierro de la honestidad. Discriminación de miradas transparentes . Masacre a las sonrisas de verdad.

Corazones muriendo de cáncer terminal. Uso masivo de perfume del miedo. Imposiciòn de la ley del màs bello. Práctica generalizada de la burocracia emocional.
Finalmente lo hicimos por amor.

La noche que asaltamos Lima, 90% de la humedad provenía de nosotros.